Si hablamos de carne, hablamos de gloria. Esto lo decimos porque es uno de los alimentos principales de nuestra dieta, además de ser un gran motivo de felicidad. Es muy típico comer proteína después de hacer ejercicio o cuando queremos comer más sano y, seamos honestos, siempre pensamos en el pollo. Esta es una de las carnes blancas más saludables que existen, pero ¿es igual que si lo añadimos a un kebab? La respuesta es SÍ y en Mómö te lo ofrecemos.
El concepto del kebab en Mómö
Tenemos un concepto un poco tergiversado de lo que es el kebab, puesto que no lo asociamos con la palabra sano ni con algo que sea bueno para nuestra salud, pero amigos… hay opciones y, como todo en la gastronomía, la innovación permite evolucionar y lo que no parece healthy puede ser rico, sano y que la salsa chorree según das el primer bocado.

Para los que conocen Mómö ya saben de lo que hablamos y los que no, mucho están tardando. A ver, el Kebab de este espacio no es como el que venden en el local de debajo de tu casa, sino que esto es como la ambrosía de los dioses griegos, es decir, que es en todo un manjar que hay que saber disfrutarlo y saborearlo. Por eso la esencia respira influencias turcas y griegas, porque el kebab de pollo es para dioses.
Aunque estés pensando en la ternera, te recomendamos darle una oportunidad al pollo porque te va a crear las mismas dudas que elegir entre pizza o hamburguesa. El ‘kebab not kebab ’de pollo, se puede calificar como de los más sanos, puesto que esta materia prima que utilizan es de comercio de proximidad. El marinado que le da ese toque de sabor se crea en el propio restaurante, además de cocinarlo en una ‘robata’ japonesa que hace que le dé ese toque al carbón, hace que sea más jugoso y su textura sea mucho más ligera.
¿Por qué es más healthy?
Lo primero es que el Día Internacional del Pollo hay que celebrarlo como tal, porque si no, no tendría sentido. Aparte de la materia prima, ¿dónde has visto tú que se haga un kebab con un pan artesano? En Mómö esto es un punto a favor, puesto que no lleva ningún tipo de conservante. El pollo, que además es de corral, se hace al carbón y es como saborear un toque rural, que se mezcla con salsa de tomate deshidratado, mezclum de hojas, lombarda, salsa tzatziki y salsa de pepitoria Ras-el-Hanout. El resultado puede ser picante o no, eso a gusto de cada uno, pero vas a querer que sea el Día Internacional del Pollo constantemente.

Ojo que aquí no acaba el tema y es que, el kebab de Mómö sin un acompañamiento, se hace un poco soso. Las salsas son una de sus puertas y las patatas fritas son un concepto demasiado clásico que ha evolucionado sobre la idea de la guarnición de papines. ¿Qué es esto? Patatas asadas en tamaño mini, que se parten en dos y se hacen al carbón con mantequilla negra y cilantro, para que luego las salsas le terminen dando un toque de 10.

